17.7.07

Capitulo 1 - "Dinero"

I
-Cambios-
"I'd love to go back to when we played as kids,
but things change, and that's the way it is...
"
Tupac

Me considero un tipo bastante temperamental.
Mas por las mañanas. Sabia que aquella no iba a ser la excepcion. Era demasiado temprano como para mantener mi cordura. Pero alli estaba, frente al espejo del baño observandome envejecer. Treinta y dos años, seis meses y veintitres dias de vida si mis calculos no eran erroneos.
Note que me habia crecido la barba mucho mas de lo normal. Decidi afeitarme, pero me termine dejando una especie de chiva, sonrei porque me recordaba a mis queridos 20 años.
Deje el baño detras y sin hacer ruido abri la heladera en busca de algo refrescante. Se encontraba repleta de gaseosas, pero ninguna de mi agrado. Entonces me servi agua de la jarra en un vaso y tome los tragos necesarios para humedecer mi garganta.
Era momento de cambiarme, asi que una vez en el cuarto abri el guardaropas y retire mi traje favorito, uno negro con rayas grises, de esas que casi ni se diferencian; iba a combinarlo con una camisa blanca y la corbata gris lisa. Bien sobrio.
8 A.M. Ya me encontraba ultimando los detalles del nudo americano que por muchas veces que lo haya hecho, siempre me toma su tiempo.
- Ya te vas? - una voz preacticamente dormida pregunto - Que hora es? - continuo antes de bostezar.
- Si, ya casi - respondi nervioso, enojado con la corbata - Son las... - desarme el nudo nuevamente y mire mi muñeca, el reloj que me habia regalado mi abuela hace años marcaba que era tarde - Mierda, las ocho y media.
- Los nenes, estan durmiendo todavia? - Jessica, mi mujer, era el amor de mi vida, pero aun despues de años de convivencia, no entendia que a la mañana es mejor no molestarme.
- Si amor, duermen - Conteste - Ultimamente es lo unico que hacen -La hermosa ironia, mi unico humor
- Bueno, ellos no tienen la culpa de que los maestros hagan paro todos los dias - Ya se habia levantado, se la escuchaba mas despavilada.
- Ni los maestros tienen la culpa de que su sueldo sea una miseria - la realidad es que si buscas bien, siempre vas a encontrar algo de que quejarte, pero los sueldos no eran dignos, ni para ellos ni para nadie.
- Bueno, si, pero los nenes siguen aca, ya hace tres dias que no tienen clases - Esuche sus pasos. Se detuvo ante la puerta del baño y me beso la mejilla - Buen dia resongon, dejame que te hago ese nudo.
- Esta mierda de nudo y la p... - Ya me habia exaltado, ese simple nudo definitivamente me habia superado.
Siempre me reproche que no merecia tener a alguien como Jessica a mi lado. Pero me consolaba el pensar que su manera de ser me complementaba y resultaba ser reciproco. Si lo pensaba asi, me parecia obvio que todavia estemos juntos. Pero no habia tiempo para pensar y la actualidad era que me habia terminado el nudo en dos minutos.
Ya con la television del comedor encendida y la pava en el fuego, tome el maletin y me dispuse a salir. Aunque eso era justo lo que no deseaba hacer.
- Paaa... - llamo una vocecilla de uno de los cuartos - Papaaa... - Continuo. Deje el maletin de nuevo sobre una de las sillas del comedor y me acerque - A Que hora volves? - Se encontraba tan dormido que casi ni podia separar los parpados.
- No se hijo, calculale a las siete y media, como siempre - me agache para darle un beso en la frente y finalmente partir
- Bueno, traeme un juego, se llama "Killing Motherfuckers", anotalo porque te vas a olvidar - definitivamente ni podia hablar. Si no supiera que estaba despierto hubiera jurado que parecia hablar entre sueños.
- Ok. "Killing Motherfuckers" entonces, ahora lo anoto en el celular - Ese titulo me recordaba a algo, pero no podia descifrar exactamente a que.
Lucas es el mas grande de los dos, tenia nueve años entonces, desgraciadamente habia salido fisicamente una fiel copia mia. Con las caracteristicas ojeras y todo. Hasta el mismo pelo. Mirarlo a el, era como remontarme a los paseos diurnos por Lugano con mi bisabuela, y verme encaprichado, llorando y reclamando juguetes. Pero los chicos de hoy ya no jugaban con muñecos articulados, ahora jugaban juegos electronicos llamados "Killing Motherfuckers" todo el santo dia, idiotas los padres que se los facilitaban.
Ahora si, me tenia que ir. Deje la habitacion, tome el maletin del asiento, bese a mi mujer y abri la puerta. Hacia frio, no mucho.
Fuera, como siempre, me esperaba nuestro perro Frodo, una cruza de Pontier y perro de la calle, que termino saliendo como un Labrador Pigmeo, listo para saltarme encima. Pero antes de que lo haga, lo detuve con un grito seco, obligandolo a frenar. Entonces, resignado, se acerco lentamente a ser acariciado para despedirme.
Una vez montado en mi vehiculo y acelerando el motor para calentarlo, la puerta de casa vuelve a abrirse de repente. Malena se asomaba en sus pijamas de ositos en un claro ademan de "Quiero pedirte algo".
Baje del auto.
- Papaaa - Tenia cinco años, pero sorprendia la forma de hablar que ya la caracterizaba, tenia un dialecto muy fluido y entendible, se podia charlar de cualquier cosa con esta pequeña - Yo quiero chocolates, de esos que traes los sabados.
- Pero hoy no es sabado Malena - Simplemente la molestaba. Le di un beso en la mejilla y sonrei.
- Ya se que no es sabado, pero lo quiero igual - Me dijo casi indignada.
- Ok. Te traigo entonces, dale. - Contuve la risa para no perder el papel - Dame un beso.
Se despidio, y me despedi.
Nunca imagine lo que estaba por suceder.

Las cosas no iban tan bien como queria aparentar. Tenia una oficina de seguros en el centro, que ultimamente creaba mas deudas que ganacias, situacion que en cualquier momento iba a desembocar en el cierre total del local. O por lo menos eso estimaba yo.
Obviamente Jessica no sabia nada, era un problema que debia superar solo. Era el supuesto hombre de la casa, ¿o no?.
Pero por ahora aquel precipitamiento podia esperar. Todavia la oficina podia remontar. Todavia estaba la posibilidad de que alguien toque a la puerta y me ofresca diez mil pesos de regalo.
Pero hoy el dia estaba pesado. No hubo mucho movimiento, y el mediodia tardo mucho en llegar.
Me acerque a la vidriera y mire hacia la calle, parecia que iba a llover y eso terminaba de pisotear el poco aliento que me quedaba.
Entre el ruido de los autos que circulaban afuera crei escuchar sonar mi celular. Volteé hacia el escritorio, y lo escuche nuevamente. Me parecio extraño.
Abri el cajon donde siempre guardo el telefono, y observe la pantalla, -Numero Desconocido Llamando- rezaba. Atendi.

II
-Un Vuelto-

"Corranse que no puedo ver
el sueño como me espera"

La Renga

Diego Fernandez siempre fue una persona muy graciosa. De esas que no se toman nada en serio, que hacen chistes hasta cuando la situacion no es apropiada, que grita lo que cualquiera susurraria.
Si mi memoria no me falla, fuimos amigos desde los siete años, creo que mas que amigos, terminamos siendo hermanos. Atravezamos todas las vivencias adolescentes juntos, y nos reimos de cosas que la mayoria consideraria idiotas. Lo nombre padrino de mi primer hijo y testigo de mi boda, recuerdo que en mi despedida de soltero termino con el ojo izquierdo morado por intentar avergonzarme despojandome de mis ropas, le habia advetido que no soporto ese tipo de chascarrillos. Fue muy gracioso verlo luego maquillado en la iglesia para ocultar el hecho.
Pero años despues el destino finalmente decidio separar nuestros caminos por razones que aun desconosco, y lo ultimo que supe de él fue que estaba con unos cuantos kilos de mas y que se habia casado para luego divorciarse meses despues.

Se levanto temprano, sabia que el dia anterior no habia lavado los platos, y dejarlos unas horas mas en la pileta de la cocina daria como resultado una colonia de hormigas. Ya le habia pasado unas cuantas veces y matarlas a todas le causaba molestia.
Se destapo y noto que iba a ser un dia frio, y lo mas probable es que lloviera, la humedad se podia oler. No obstante, se levanto con el pecho descubierto, una bermuda vieja y descalzo.
Se dirigio al baño, abrio la canilla y se arrojo agua en la cara con las manos. Necesitaba abrir los ojos que todavia parecian sellados. Tanteo la pared casi a ciegas y tomo la toalla para secarse el rostro, y luego depositarla en su lugar nuevamente.
El hombre que veia un tanto borroso en el espejo definitivamente necesitaba un buen corte de pelo. A su criterio, la barba le quedaba perfecto, y no tenia pensado afeitarse.
Un poco mas despavilado se acerco a la cocina y observo la pila de platos que debia lavar, suspiro en señal de descontento y puso el agua a calentar.
- Ok. El detergente... - se dijo a si mismo buscando el lavavajillas con la mirada - Ahi estas - Señalo con el dedo el lugar indicado, detras de la lavandina.
Al acercarse a su objetivo, dio a cuenta que ya era demasiado tarde, las hormigas habian invadido el resto de comida, y esta vez parecian no tener inteciones de dar tregua.
A mano limpia comenzo a aplastar las que todavia estaban en la mesada, y luego hizo correr el agua para ahogar a aquellas que ya habian invadido territorio. Una vez que termino con todas, se dispuso a realizar la limpieza de los platos y acabo en unos instantes.
Apago el fuego que calentaba el agua y noto por la cantidad de vapor que ya habia hervido. De todas maneras limpio el mate de los restos de la yerba de ayer y antes de continuar con la preparacion fue que sucedio.
Dos golpes contundentes llamaron a la puerta. Diego deposito el mate sin terminar en la mesada y se dirigio a atender. Por dentro se preguntaba quien podia ser a estas horas de la mañana y le llamaba la atencion la forma en que golpearon. Si, estaba asustado.
- Quien es? - Pregunto con su mejor voz de hombre.
Silencio. Nadie respondio. Y justo en ese momento, Diego se arrepentia de no tener mirilla e intento espiar a traves de la ventana en vano, no se alcanzaba a ver nada.
- Quien es? - Insistio
Decidio no abrir, y supuso, o quiso suponer, que debio ser algun niño con ganas de molestar. Pero no. Su teoria se derribaba al escuchar otros tres golpes mientras vovlia a la cocina.
- La puta madre che - Tomo las llaves colgadas de un gancho en la cocina y busco en el llavero la indicada para abrir. Se acerco e inserto la llave en el cerrojo, dio las dos vueltas necesarias y entreabrio para ojear quienes eran los visitantes.
El golpe de puño en el rostro que recibio termino por desmayarlo, pero antes de que todo se vuelva negro, pudo ver dos figuras amenazadores, de estatura considerable y vestidas de cuero, dos figuras conocidas.

Desperto sentado, maniatado y con el ojo izquierdo morado, tal y como yo se lo habia dejado aquel dia. Se le dificultaba respirar debido a un fuerte dolor en el area abdominal, y penso que lo mas probable era que lo habian golpeado mientras permanecia inconsciente.
Abrio los ojos y miro a su alrededor. Se encontraba todavia en el comedor de su casa, pero totalmente a oscuras. Aquellas personas que irrumpieron en su hogar permanecian ahi, uno a cada lado.
- Loco, Ya le dije a Carlos que el viernes se la voy a dar - Dijo mirando al suelo y negando con la cabeza - Ya se lo dije!.
- Siempre decis lo mismo Diego - Resalto el sujeto a su derecha -, Carlos ya se canso de andarte atras, y decidio recordartelo de esta manera.
- No hace falta que me recuerden nada Ariel - Escupio algo denso, la oscuridad no le permitia ver del todo bien, pero podia haber jurado que era sangre - Tengo buena memoria - Continuo levantando la cabeza.
- Bueno, no parece - Respondio instantaneamente el sujeto de la izquierda -. A Carlos no le gusta tener que hacer este tipo de cosas, te conoce desde que eras un pendejo, no lo obligues a terminar haciendo algo de lo que se pueda arrepentir - El tipo parecia tener una paciencia fuera de lo normal, hablaba como si la situacion le resultara cotidiana -. Mira Diego, sabemos que la plata no la tenes, pero entende que la debes, y que si la debes, la tenes que devolver.
- Eso lo entiendo perfectamente -Se detenia a respirar -. Y no, la plata no la tengo, pero decile que la voy a conseguir - Sacudio las manos atadas, estaba molesto -. Y Sacame esto por favor Saul.
- Sacaseló Ariel - Ordeno Saul -. Esperamos que esto no supere estas instancias, sabes?, porque nos doleria en el alma si lo hiciera - La expresion en el rostro de este hombre era fria, pero cuando hablaba resultaba ser muy expresivo. Aun si no lo escucharas podrias entender lo que quiere decir. Diego comprendio que todo esto habia llegado muy lejos.
Ariel termino de desatarle las manos y lo ayudo a levantarse. Una vez de pie, Diego pudo sentir el dolor en todo el cuerpo, habia algo en él que deseaba que las luces permanescan apagadas.
- Carlos te quiere, y te va dar plazo hasta el Lunes que viene - Comento Saul abriendo la puerta por la que entraron -, tenes una semana entera para conseguirlo.
No respondio. Permanecio apoyado contra la pared del comedor tomandose los cabellos.
Los dos hombres abandonaron el lugar y él quedo solo, contemplandose a si mismo en aquel estado tan deplorable, analizando la situacion y tratando de resolver el problema mentalmente.

Diego habia perdido toda esperanza en aquella palabra conocida como "amor" y renegado se negaba a establecer una relacion seria y consumada. Su fe en las mujeres se habia ido junto con la ultima que lo habia abandonado, y considero que ya era suficiente.
Se habia casado solamente para proteger su integridad fisica. Ana habia quedado embarazada, y sus padres no apoyaban la nocion de que sea madre soltera. Fue un veintidos de agosto, por civil y seguido de una fiesta a la que concurrieron solamente los allegados.
La realidad no tardo en darse a conocer. El embarazo de su mujer resulto ser una farza, inventada por ella para retenerlo como marido, y el estaba casado con alguien que no amaba. Una situacion novelesca digna de llanto.
Las malas nuevas llevaron al conflicto, y se separaron en Febrero del año siguiente. Diego era soltero de nuevo, pero carecia de dos cosas basicas, techo y trabajo.
Se prohibio a si mismo volver con su madre, se creia capaz de salir de esta situacion solo, y comenzo a buscar alternativas.
Resulta que Carlos era un viejo amigo de la familia Fernandez y reconocido como el mayor traficante de drogas del barrio. Lo demas es historia.