I
-Pocas Palabras-
“Whisper a Prayer For The Dying”
-Coverdale/Page-
Me levante y me pregunte si era prudente espiar. Tal vez se había tropezado con las cosas de limpieza, que por cierto las había dejado desparramadas por el suelo, y todo este mal trago fue solo un susto. Pero tal vez no.
- ¡Miguel! –Grito Luis dentro del cuarto – ¡Miguel! – Parecía no haber respuesta alguna. ¿Donde estaba su compañero?
Lentamente y cuidando mis movimientos asome la cabeza por la puerta que comunicaba al fondo. Luis avanzaba de espaldas a mi obstruyéndome gran parte de la vista, y no había rastros de Miguel por ningún lado, por lo menos no que o viera.
Lo oí maldecir en voz baja mientras observaba la salida a la calle con una mezcla de suspenso y bronca, avanzaba despacio, tan despacio que comenzaba a ponerme nervioso. Una vez que se hizo a un lado y se dispuso a salir a la calle pude ver lo que inquietaba, una salpicadura de sangre adornaba mi pared celeste. Y la había pintado solo hace un mes.
Casi parado sobre el umbral de la puerta Luis recibió un golpe en la cara tan fuerte que lo arrojo contra la pared opuesta con el rostro bañado en sangre. No podía estar muerto. No por uno de esos goles, no para mi, pero lo parecía.
- ¡Diego! – Dijo al entrar –, los vi entrar acá justo cuando doble a la esquina, no sabia que hacer, te lo juro - Era nada mas ni nada menos que Diego Fernandez en persona, nada mas ni nada menos que el responsable de esta realidad -, ¿Estas Bien?, ¿Te hicieron algo?. – Había golpeado a los intrusos con una caño de hierro oxidado de un metro aproximadamente y fue eso que apoyo sobre un aparador.
Si hubiera podido ver mi rostro probablemente me hubiera asustado, Diego parecía muy ocupado en sus pensamientos como para observar mi furia interna.
- No, porque no llegaron – había tantas cosas que preguntar que me quede callado.
- Ya se, no entendes un carajo. – Tomo un respiro y prosiguió -Es una larga historia que hasta dudo entender yo, pero tenés que venir conmigo.
- ¿A dónde?, ¿Para que?, ¿Qué mierda querés acá? – Ese era un comienzo, algo es algo.
- A donde no se. Pero acá no estamos seguros, estos tipos me quieren matar, como vos me conoces, te van a matar también…
- No no no, yo no te conozco. –Hice una pausa mientras negaba con la cabeza - Te conocía, y hace mucho tiempo – interrumpí su monologo por unos segundos para intentar hacerlo entrar en razón -, explicale a este cadáver que yo no tengo nada que ver con lo que sea que se supone que tengo que ver y andate de acá.
- No entendes nada, que vengas conmigo no es una opción. O mas bien es la única opción que tenés en este momento. Esta gente es mas grosa que la policía, no te van a dar pelota, es mas, van a saber donde estas y te van a venir a buscar otros mas de estos – dijo señalando al medio muerto Luis.
- El que no entiende nada sos vos, no me voy a mover de acá sin saber que mierda pasa, Diego, ¡La puta madre, mirate lo que sos!, ¿Qué carajo querés que haga? – Me tome de la cabeza como intentando calmar el dolor que me estaba causando la situación – Osea, ¿Qué pretendes?, ¿Que no pregunte nada o que?
- Pretendo que me acompañes a salir de acá, y cuando estemos seguros te explico todo, todo lo que quieras saber – Usualmente Diego Fernandez era el que hacia reír, pero la situación definitivamente hacia llorar. A mi por lo menos me brotaban ganas de tomar el caño de hierro y usarlo contra el -, o por lo menos todo lo que yo se.
Pensé, Juro que en fracción de segundo pensé muchas cosas. Pero nada tenia sentido, así que me pareció que invitarlo a dar un paseo en mi auto minimamente me iba a despejar un par de “X” de la problemática. Coloque segundos de suspenso y lo mire con una de mis peores expresiones, de esas que el conocía bien.
- Mi auto esta del lado de enfrente del negocio – Dije señalando hacia la puerta delantera -. Nos alejamos y después te doy diez minutos para largar todo.
Cerré el local rápidamente y corrimos hacia el auto esquivando la lluvia que caía fuera. Nos refugiamos debajo del techo del auto y arranque sin rumbo alguno y por ninguna razón lógica. No se quien era que manejaba, pero seguramente había robado mi cuerpo y estaba cometiendo locuras.
- Mafú, ¿Te acordas de él? – Me pregunto
- Lucas, si, le decíamos “El Gato”. ¿Qué Pasa?
- Si, ese. Bueno, todo empezó con él.
Hice dos cuadras derecho, y doble hacia la izquierda.
II
-Sueños Insolitos-
“Now I feel Im growing older
And the songs that I have sung echo in the distance”-Deep Purple-
Desde aquel día que lo conocí era fanático de la lucha libre, y siempre quiso ser luchador profesional. Solía decir “Acá el Wrestling no existe, tenemos programitas como 100% Lucha y por eso estamos así, yo me voy a ir a México, vas a ver, allá si que se respeta ese tipo de cosas”, nosotros reíamos a carcajadas al escucharlo y le festejábamos el chiste que no era tan chiste, y que definitivamente dejo de serlo el día que partió.
Había hecho conocidos por Internet que clamaban poder contactarlo con gente influyente en el mundo de la lucha y trabajo durante años de operario en diferentes fábricas para juntar el dinero necesario para viajar sin mas que sus ganas de enmascararse.
Zuhair se fue de Argentina a los 25 años, se nacionalizo en México años después y vive allí hasta el día de hoy. Seguimos comunicándonos vía mail durante un año y medio, tal vez dos, pero luego perdimos contacto.
Entro en aquel país en búsqueda de un sueño para mi un tanto absurdo e insólito, pero de eso se tratan los sueños.
Los problemas surgieron cuando comenzó a buscar a las personas que le prometieron el cielo y se encontró con un infierno que no pudo controlar. Sin contactos que lo acomodaran se vio imposibilitado momentáneamente a seguir los planes y se dispuso a buscar trabajo por su cuenta.
Luego de un año, se encontraba viviendo en una vecindad de renta mínima y trabajando en un restaurante con un sueldo aceptable para el puesto de mozo. Frecuentaba burdeles, casas de juego, fumaba y aunque sin perder la forma, había subido de peso.
Continuara…